LA PRINCESA DE DINAMARCA VESTIDA DE LA MARCA ESPAÑOLA, FINA EJERIQUE, EN LAS BODAS DE ORO DE LA REINA MARGARITA Y EL PRINCIPE HENRIK

Mary y Federico de Dinamarca han elegido moda made in Spain para su hija Josephine. La princesa lleva un vestido de la firma valenciana Fina Ejerique. Desde FIMI le damos la enhorabuena.

Los príncipes Herederos Federico y Mary de Dinamarca, han elegido la firma española de moda infantil Fina Ejerique para vestir a su hija Josephine, para asistir a la reunión de la familia por el 50 aniversario de boda de la Reina Margarita y el Príncipe Henrik, que tendrá lugar el próximo 10 de junio. En una de las imágenes, que ha compartido la Casa Real Danesa, realizadas en el jardín del Palacio de Fredensborg, se puede ver a la Familia Real, alrededor de una escultura, diseñada por el Príncipe Henrik, que es el regalo que se han hecho la Reina Margarita y el Príncipe Henrik por sus bodas de oro. En ella la princesa Josephine, que está ayudando a su abuelo con la cinta, lleva un vestido made in Spain, se trata de un vestido de batista labrada, color azul egeo con pasamanería en color gris de la colección de Fina Ejerique.

La firma lleva 20 años vistiendo a miles de niños, entre ellos a la Princesa Leonor y a la Infanta Sofía, al Príncipe George de Cambridge o a los hijos de personalidades como Eugenia Silva o Nuria Roca. Entre sus reconocimientos está el Premio Nacional Dedal de Oro 2015, que ha galardonado en anteriores ediciones a la Fundación Loewe o Hannibal Laguna.

La empresa nació cuando el matrimonio Fina Ejerique y Emilio Pérez, hasta entonces distribuidores en España de marcas extranjeras, decidieron aventurarse a crear su propia firma. Empezaron en un pequeño bajo del barrio de L’Eixample de Valencia con dos personas empleadas.

Ahora dan trabajo a decenas de personas. Han llevado a cabo su compromiso fundacional de fabricar en España. Los tejidos también se compran en España y tienen certificación OkTek, que garantiza que no contiene ninguna sustancia nociva. El 90% de su plantilla son mujeres y, pese a la crisis, el 100% de los contratados son indefinidos. En sus talleres se pagan sueldos dignos y se prohíbe el trabajo de menores.